El primer mes trabajando de forma independiente es determinante: es cuando defines la reputación con la que va a hablar de ti tu primera clientela. Más allá de la técnica, hay hábitos de servicio que marcan la diferencia entre una clienta que vuelve y una que no.
Comunicación clara antes de la cita
Confirmar la cita, dar indicaciones claras de cómo llegar y explicar qué debe hacer o no hacer la clienta antes del servicio (por ejemplo, no usar rímel ese día) evita contratiempos y transmite profesionalismo desde el primer contacto.
Puntualidad y manejo del tiempo
Al principio es normal que los servicios tomen más tiempo del esperado mientras ganas velocidad. Es mejor ser honesta con la duración estimada al agendar, que prometer un tiempo corto y hacer esperar a la siguiente clienta. Esto también te permite dar un servicio con calma, sin apurarte y sacrificar calidad.
Explicar el proceso mientras trabajas
Muchas clientas se sienten más cómodas y confían más cuando entienden qué estás haciendo y por qué. No hace falta dar una clase completa, pero comentar brevemente los pasos genera cercanía y da la sensación de estar en manos de alguien que sabe lo que hace.
El seguimiento después del servicio
Escribir a la clienta un par de días después para preguntar cómo se siente con el resultado es un gesto simple que pocas lashistas hacen, y que deja una impresión muy positiva. También es el momento ideal para recordarle cuándo le corresponde el retoque.
Pide feedback, aunque dé algo de nervios
Preguntar directamente qué le pareció el servicio, y pedir que te recomiende si quedó satisfecha, es la forma más rápida de crecer tu clientela en los primeros meses, cuando todavía no tienes muchas reseñas o referencias que hablen por ti.
En Skora Colombia acompañamos a nuestras egresadas también en esta parte del camino, no solo en la técnica. Si estás por graduarte y quieres consejos para tus primeras clientas, escríbenos por WhatsApp.
